¿Qué hace un traumatólogo?

Un traumatólogo es aquel profesional, especializado en el tratamiento de las lesiones que sufre el aparato locomotor. La traumatología es por ende, la especialidad médica que se centra en el análisis, diagnóstico, tratamiento y seguimiento de dolencias adquiridas por el sistema músculo-esquelético. Dentro de la salud, hay muchos especialistas y muchas ramas diferentes, por eso no todos los profesionales […]
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Un traumatólogo es aquel profesional, especializado en el tratamiento de las lesiones que sufre el aparato locomotor. La traumatología es por ende, la especialidad médica que se centra en el análisis, diagnóstico, tratamiento y seguimiento de dolencias adquiridas por el sistema músculo-esquelético.

Dentro de la salud, hay muchos especialistas y muchas ramas diferentes, por eso no todos los profesionales podrán ayudarte según lo que necesites. Por eso existen los nutricionistas, los fisioterapeutas o en el caso del que os hablamos, los traumatólogos.

Para saber lo que hace un traumatólogo, lo primero que debemos de saber es que es realmente uno. Y es que un traumatólogo se trata de un médico profesional con la especialización para poder tratar las lesiones y dolores de todo el aparato locomotor de nuestro cuerpo. Dentro de su rama, la traumatología, van a centrarse en los distintos análisis, diagnósticos de los dolores o lesiones sufridas en el músculo o en el esqueleto, además de seguir su evolución.

Cuándo un paciente tiene una lesión de tipo traumatológica, lo más posible es que se le asocie una pérdida de movilidad en gran parte de su cuerpo. Dentro del amplio abanico de lesiones que suelen ser tratadas por los traumatólogos, las más frecuentes o destacadas son estas:

  • Todo tipo de fracturas
  • Enfermedades de tipo cognitivo
  • Tendinitis en varias zonas del cuerpo
  • Roturas de fibras parciales o totales
  • Hematomas intramusculares.

Un médico traumatólogo será el encargado de analizar el caso del paciente y desde el comienzo, darle la confianza y esperanza real para la total recuperación de su movilidad, puesto que en ocasiones puede llegar a complicarse o ser un caso más complicado. La rehabilitación de la lesión, el cuidado y la evolución de la zona afectada, la investigación y el seguimiento de la funcionalidad de sus huesos y extremidades para alcanzar un perfecto funcionamiento, estos serán los objetivos finales del traumatólogo.

Cuándo llegamos al traumatólogo, este puede indicarnos que deberemos de hacernos una serie de prueba, aunque la mayoría de ellas se hacen fuera de la propia consulta para, una vez hechas, el médico nos de las indicaciones pertinentes. Las pruebas más comunes serían las que vas a ver a continuación:

  • Biopsia vertebral: nos la pueden mandar cuando se tengan dudas o sospechas de sufrir una posible osteomielitis o un tumor.
  • Pruebas electrofisiológicas: se realizan para ver si hay alguna mielopatía, neuropatías y radiculopatías. Se realizan a través de electroneumogramas o electromiografías.
  • Artrocentesis: una de las pruebas más comunes se basa en extraer el líquido sinovial, mediante una punción, que se encuentra en el espacio existente entre las articulaciones.
  • Analíticas de sangre: una prueba básica que podría solicitar cualquier médico y que sirve para comprobar que los valores del hemograma y de la bioquímica están saludables. De esta forma, podremos ver si hay alguna infección interna o algún marcador sale alterado.
  • Pruebas de imagen: suelen realizarse una radiografía, pero en algunos casos se basan en un TAC.

Una de las primeras cosas que va a hacer el traumatólogo con el paciente es realizarle una entrevista y una exploración, pero no solo en la zona dolorida, sino en general, para ver si ese dolor podría proceder debido a otro tipo de lesión. Ello se encargan de las lesiones en zonas del cuerpo como:

  • Las rodillas
  • Los tobillos y pies
  • La zona lumbar
  • El hombro y codo
  • La muñeca y manos
  • La cadera
  • La columna

Pero no es lo único, ya que los traumatólogos también tendrán que atender en las siguientes situaciones:

  • Lesiones deportivas: bastante común dentro de la traumatología debido a que hay una alta probabilidad de lesiones en el mundo del deporte de todas las edades, sean profesionales o no.
  • Traumatología infantil: es algo más compleja, ya que los casos que se encuentran se complican a relacionarse con las fases del crecimiento, además de las malformaciones producidas por los cambios normales de estas edades.

Patologías más frecuentes en Traumatología

Son muchas las enfermedades, dolores o lesiones que puedes sufrir a lo largo del aparato locomotor, a continuación os dejamos con algunas de ellas, pero ni todas son igual de graves ni todas se ven en las clínicas con la misma frecuencia:

  • Fracturas abiertas o cerradas.
  • Artrosis.
  • Lumbalgia.
  • Escoliosis o columna desviada.
  • Síndrome del túnel carpiano y del cubital
  • Esguinces de todo tipo
  • Todo tipo de hernias óseas.
  • Contracturas musculares.
  • Lesiones de meniscos.
  • Artritis.
  • Fibromialgia.
  • Osteoporosis.
  • Osteoartritis.
  • Mielopatía.
  • Rupturas y esguinces de ligamentos cruzados.
  • Bursitis.
  • Cifosis.

Para ser médico vas a tener que estudiar mucho y durante bastante tiempo, ten en cuenta que el trabajo de los traumatólogos es la salude de sus pacientes. Si estás interesado en estudiar para ser traumatólogo vas a necesitar:

  • Lo primero de todo, es acudir a la carrera de Medicina, que consta de 360 créditos y una duración mínima de 6 años.
  • Tras estudiar la carrera, aprobarlo todo incluido el trabajo final de grado, debes de hacer una formación específica en este caso en Cirugía ortopédica y traumatología de unos 5 años. Se le conoce popularmente como el MIR.
  • Tras todos estos años estudiando, el estudiante recibe el título oficial de doctor en Cirugía ortopédica y traumatología.

Esto es todo lo que necesitas saber acerca de la traumatología y de los traumatólogos, tanto los requisitos que debes de tener para poder acceder a la carrera; las enfermedades que vas a tener que tratar o ver en las consultas y todas las pruebas que te tocará hacer a los pacientes.

Se trata de un camino largo y duro, pero todas aquellas personas que tienen la vocación de ayudar a las personas no se arrepienten y seguro que si eres uno de ellos, serás un gran traumatólogo.

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