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30 trucos para estudiar mejor y más rápido

¿Estás en exámenes finales? ¿Has empezado a prepararte unas oposiciones? ¿Tienes un examen muy importante y no eres capaz de concentrarte? Entonces apunta todas estas técnicas o trucos para estudiar que te vamos a dar estudiar mucho más rápido y conseguir todos los objetivos que te has propuesto. Ver también Trucos para estudiar una oposición

Explícaselo a alguien

Para saber si realmente has entendido lo que has estudiado y, por lo tanto, estás preparado para el examen, puedes probarlo explicándoselo a otra persona. Puedes hacerlo con alguien de tu casa, tu padre, tu madre, tu hermano, tu pareja…Además, puedes motivarte e intentar hacer una explicación que capte la atención de tu oyente.

Busca un ejemplo práctico

La manera más rápida de estudiar algo es entendiéndolo a la perfección y para esto hay un truco muy bueno que es trasladar lo que estás estudiando a una situación cotidiana. De esta manera, al hacerlo en un ejemplo más práctico lo entenderás mejor y lo aprenderás mucho más rápido.

Toma descansos

Programa algunos minutos de descanso entre cada temario o unidad para poder darle al cerebro un respiro. Cuando vuelvas del descanso repasa lo que habías estudiado y sigue con otro temario. Está comprobado que cuando hemos estudiado algo y después de un tiempo lo repasamos, nuestro cerebro lo absorbe mucho más rápido. De esta manera, te recomendamos planificar en un calendario lo que estudias cada día y qué día lo vas a repasar en cinco minutos para retenerlo completamente.

Haz una rutina de estudio

Otro de los factores más importantes para estudiar más rápido es tener fuerza de voluntad y dedicarle tiempo. Para que esto no nos sea tan duro, lo recomendable es hacer una rutina en la que cada día le dediquemos unas horas al estudio. Además, esto nos ayuda a tomárnoslo con más calma porque no dejaremos todo para el último día.

Usa Internet

Aunque Internet puede ser una fuente de distracción, si sabemos sacarle provecho puede ayudarnos a entender algunas cosas mejor, encontrando más información y, por lo tanto, a aprenderlo más rápido. Por ejemplo, si estás estudiando matemáticas, puedes ver los vídeos de algunos canales de Youtube que se dedican a estas temáticas y, al ser un vídeo que puedes pararlo cuando quieras y verlo tantas veces como necesites, será mucho más fácil comprender los ejercicios más complejos. Ver también Estudiar online: ventajas y desventajas

Utiliza recompensas

La motivación para el estudio puede surgir de muchas fuentes pero algo que suele funcionar es ponerse recompensas en cada paso del estudio. Por ejemplo, nos marcamos un objetivo como puedas ser estudiar una unidad y si lo conseguimos nos premiamos con algo que nos guste mucho como un descanso de 15 minutos para estar un rato con el móvil o viendo la tele. Esto ayuda a nuestro cerebro a descansar y nos ayuda a nosotros a motivarnos y no ver el estudio como una montaña de tareas imposibles, porque lo dividimos y lo vamos haciendo poco a poco.

Usa tus propias palabras

Como te decimos, lo importante para estudiar bien y rápido es comprender lo que estamos leyendo. Una de las técnicas más fáciles para comprender lo que estudiamos es cambiar las palabras del libro o del profesor por nuestras propias palabras, de tal manera que sea más fácil explicarlo cuando nos lo pregunten en el examen. Este truco es muy útil sobre todo para las asignaturas de letras como filosofía, historia, lengua, etc.

Lee en papel

Aunque actualmente contamos con herramientas de estudio como el Ipad o un Kindle, los expertos dicen que no son nada recomendables para estudiar ya que con Ipad tardamos un 6.2% más de tiempo en retener lo que leemos y con un Kindle un 10,7%. Por lo tanto, lo mejor es estudiar de un libro o si tenemos apuntes, imprimirlos. Además, tenerlos en papel siempre nos anima más a hacer notas y esquemas en los márgenes, que también nos ayudan a estudiar mejor.

Toma prioridades

Para no agobiarnos con el estudio es importante seleccionar que es lo más importante y lo que nos tenemos que saber muy bien sí o sí. De esta manera, empezaremos estudiando esto y poco a poco, seguiremos desarrollando el estudio con el resto de las ideas. Es una forma de agobiarnos y también una técnica de organización.

Motivación

Como te decíamos antes, la motivación es muy importante para el estudio. Además de las recompensas que hemos preparado, también es importante tomarse unos minutos antes de comenzar el estudio para organizarse y concentrarse en las tareas que vamos a realizar durante nuestra jornada de estudio.

Sistema de Leither

Esta técnica es todo un clásico para estudiar más rápido y fácil. Consiste en elaborar tarjetas con preguntas sobre el tema que estas estudiando. Una vez terminado el estudio, eliges cada tarjeta de manera aleatoria e intentas responder a la pregunta correspondiente. De esta manera puedes tener más claro que has aprendido ya, que no, y a lo que necesitas dar un repaso porque no lo tienes claro.

Ideas clave

Los esquemas siempre han sido un truco muy útil para estudiar rápido. Lo mejor es hacer un esquema o cuadrante con ideas clave, de tal manera que puedas siempre volver a repasar lo básico y que esto te de pie al resto de ideas. Los colores y subrayados de ideas clave también ayudan a estudiar mejor porque utilizamos la memoria fotográfica.

No caer en el sobre-aprendizaje

Si estudias una y otra vez algo que en realidad ya has aprendido te darás cuenta de que ralentizas el estudio y, además, sobrecargas el cerebro para lo siguiente que tienes que estudiar. También, como te contábamos antes, es importante que el cerebro tome descansos para retener la información que se está aprendiendo.

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Las horas más productivas

Siempre tenemos unas horas en las que somos más productivos y otras en las que somos menos productivos. Unas buenas horas para estudiar son entre las últimas horas de la noche o las primeras de la mañana porque, por lo general, tendrás menos distracciones. También hay que evitar estudiar después de comer porque toda la sangre del cerebro está concentrada en el estómago para procesar la comida y el cerebro tarda más en aprender lo que estudiamos. Esta es la razón, también, por la que después de comer es normal que tengamos una sensación de sueño.

Técnicas de relajación

Un enemigo del aprendizaje y del estudio es el estrés. Si estamos estresados nuestro cerebro estará dándole vueltas a muchas cosas en lugar de concentrarse, por eso es perfecto hacer unas técnicas de relajación antes de estudiar o escuchar un poco de música para que nuestro cerebro se libere y esté listo para nuestro estudio.

Estudia en compañía

Aunque es verdad que nuestra concentración mejora cuando estamos solos y no tenemos elementos que nos distraigan, dependiendo de la asignatura puede ser más productivo estudiar en grupo porque las ideas se ponen en común y todos aprendemos de todos. Por ejemplo, si estudiáis matemáticas o cualquier asignatura de ciencias, los estudios en grupo pueden ayudaros a comprender algunas cosas que no entendíais. Además, oír lo que estudiamos de boca de otra persona también hace que nuestro cerebro lo retenga mejor.

El estado de flujo

Se conoce como estado de flujo a este estado que alcanza nuestro cerebro por el que está totalmente centrado en la tarea que está haciendo y libre de distracciones. Conseguirlo es difícil pero con algunos consejos que te hemos dado anteriormente, puedes llegar a este estado y tu jornada de estudio será mucho más productiva.

Relaciona conceptos

Antes te decíamos que era importante sacar las ideas clave de lo que íbamos estudiando pero la segunda parte de esa técnica es aprender a relacionar los conceptos que estudiamos. De esta manera, entenderemos mejor las cosas y las aprenderemos mejor porque hacemos que todo tenga lógica y para nuestro cerebro es más fácil retenerlo.

Visualiza

Otra técnica para comprender mejor las cosas que sobre todo es útil para asignaturas de problemas como física o incluso para biología, es visualizar lo que estamos estudiando. Por ejemplo, si estamos aprendiendo las partes del cuerpo humano, estudiarlas visualizándolas en el cuerpo. Esto también es una técnica directamente relacionada con la memoria fotográfica.

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Mantener la concetración

Muchos estudios han demostrado que es totalmente posible controlar nuestros pensamientos aunque como todo, es cuestión de práctica. De esta manera, si adquieres un hábito de estudio diario te será cada vez más fácil concentrarte durante un determinado tiempo y mantener tus pensamientos alejados de cosas que puedan distraerte.

Utilizar siglas

Esta es una de las mnemotecnias más utilizadas para el estudio. Por ejemplo, cuando nos tenemos que estudiar un listado de puntos, podemos coger las inicipales de cada punto y formar una palabra. De esta manera, con una sencilla palabra podremos escribir y recordar toda la lista de puntos.

El entorno

El entorno también es importante a la hora de estudiar. Hay muchos estudios de decoración y estudio del color que explican cómo debe ser una habitación idónea para el estudio. Una de las principales características es que debe estar ordenada y con una decoración no muy recargada para que no haya demasiadas cosas que puedan distraernos. Algunos expertos también aconsejan el color azul como decoración ya que relaja al cerebro.

Deporte antes del estudio

También hay estudios que demuestran que practicar ejercicio antes del estudio ayuda al cerebro a concentrarse mejor ya que durante la realización de cualquier deporte o ejercicio físico liberamos tensiones y nos sentimos más relajados y con la mente despejada. Si no quieres perder mucho tiempo antes de tu jornada de estudio puedes decantarte por correr o pasear rápido durante unos 20 minutos, al aire libre, y después empezar a estudiar.

Variar las asignaturas

Si estamos mucho tiempo estudiando la misma asignatura con las mismas temáticas, nuestro cerebro se agotará mucho más fácil que si le damos asignaturas diferentes que le provoquen un estímulo al cambiar de tema. Y para nosotros también puede suponer una motivación extra ya que habrá asignaturas que nos resulten más fáciles y podamos relajarnos más, y otras más difíciles que requieran nuestra concentración. Además, no es lo mismo estudiar todo el rato asignaturas de letras que intercambiarlas con asignaturas en las que necesitemos hacer ejercicios prácticos.

Programar el estudio como un reto

Otra técnica de motivación es plantear cada jornada de estudio como un reto con diferentes fases. Por ejemplo, puedes programar estudiar la lección 1 en un determinado tiempo y después tomar un descanso. A continuación, repasar la lección 1 y estudiar la dos para de nuevo tomar un descanso. Y así sucesivamente. Otro método es el estudio con tiempo progresivo. Por ejemplo, puedes empezar concentrándote durante 20 minutos seguidos y tomar un descanso. Después lo harás por media hora y después por 45 minutos. De esta manera estaremos estudiando sin quemar demasiado a nuestro cerebro y para nosotros no será tan duro.

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Controlar el tiempo

El tiempo es importante para hacer que nuestro estudio sea lo más productivo posible. De esta manera debemos marcarnos tiempos para estudiar cada lección o tema. Y, como complemento, podemos utilizar las recompensas cuando cumplamos con el tiempo previsto. Así no nos tiraremos toda la tarde estudiando cuando a lo mejor, en realidad, solo hemos estado concentrados durante dos horas. Por lo que nuestro tiempo de estudio en realidad será menor dejándonos más tiempo para el descanso y tiempo libre, y estaremos aprovechando nuestro tiempo de estudio al máximo.

No comer demasiado

Como te explicábamos antes, cuando comemos la sangre del cerebro baja al estómago después de comer y a nuestro cerebro le cuesta más procesar las cosas. Por eso, antes de nuestra jornada de estudio lo mejor es dejar un intervalo entre las comidas y además, no hacer comidas muy copiosas para que la digestión se haga lo más rápida posible y podamos continuar estudiando.

No hacer multitarea

La multitarea no es nada recomendada cuando tenemos que estudiar porque nuestro cerebro, en lugar de concentrarse en una cosa, tendrá que concentrarse en varias y tardaremos el doble en procesar la información que estamos leyendo y en aprenderla. Por eso, nada de ver la televisión mientras estudiamos, por ejemplo.

Apunta lo que te preocupa

Una técnica para liberar a nuestro cerebro de pensamientos que ocupan lugar y no dejan espacio al estudio es apuntar, antes de empezar a estudiar, todas las cosas que nos preocupan y que nos agobian. Es una manera de dejarle claro al cerebro que durante unas horas no podrá ocuparse de esos asuntos.

Encuentra el método que mejor se adapte a ti

Al final lo más importante es probar vario métodos, técnicas o trucos y ver cuál es el que más te ayuda o mejor te sirve para estudiar más rápido. Déjanos en comentarios si utilizas algunas de estas técnicas o cuál es la que mejor te funciona.

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