El sueño de muchas personas, literalmente, es el de aprobar unas oposiciones y, sobre todo, conseguir un puesto fijo en la Administración Pública. No obstante, en la mayoría de las ocasiones la realidad es que aprobar oposiciones no es en absoluto sencillo, y no solo se requiere paciencia y constancia, también muchísimo esfuerzo y -quizá- algo de «suerte». Más aún cuando a una misma oposición se presentan miles de aspirantes, y además lo hacen para 10 o 12 puestos de trabajo.

Como ocurre con el resto de exámenes (por ejemplo en el instituto o en un grado universitario), la realidad es que el estudio no es para la noche anterior a la prueba. Especialmente en el caso de una oposición, se requiere preparar el temario durante muchos meses de antelación, de manera que algunos especialistas aconsejan empezar un promedio de 6 meses antes del día de la prueba.
De hecho, en lo que a la preparación de la oposición se refiere, nunca es demasiado temprano o demasiado tarde, sobre todo a la hora de desarrollar unos buenos hábitos de estudio.
1. Escoge un lugar y una hora adecuados
Ya sea en una habitación por la noche o en la biblioteca, debes encontrar un espacio de estudio y un horario de estudio regular, especialmente aquel que funcione para ti. Y si funciona, trata de mantenerlo:
- Configura tu espacio de estudio. Cualquier espacio de estudio debe ser silencioso, cómodo y sin ningún tipo de distracción. Debe hacerte sentir feliz, y también inspirado/a. Así, puedes optar por decorar con tus fotos o con los objetos que más te gusten. Por ejemplo, si te gusta escuchar música inspiradora, encender velas o quemar incienso, debes elegir un espacio adecuado que te lo permita.
- Encuentra siempre el mejor momento. Algunas personas estudian oposiciones mejor por la mañana, otras mejor por la tarde, y otras por la noche. Averigua qué hora te conviene más, y planea entonces estudiar siempre a la misma hora. Eso sí, no estudies mucho más tarde de lo habitual a la hora de acostarte, ya que esforzarte demasiado, sobre todo por la noche, puede hacer que te sientas demasiado cansado/a como para estudiar de manera adecuada.
2. Estudia siempre todos los días
Si estudias oposiciones continuamente un poco todos los días, estarás de forma continua revisando las materias en tu mente, lo que te ayudará no solo a la hora de retener las cosas, sino también de entenderlas. Y te será útil para evitar el típico estrés del día antes de la prueba o examen.
Si te resulta complicado encontrar tiempo para estudiar, puedes optar por reducir algunas de las actividades que realizas cada día, pero evidentemente no todas. Debes priorizar el estudio por encima de cualquier otra actividad, al menos durante el tiempo que dure la preparación de la oposición.
3. Planifica tu tiempo
El útil planificar tu tiempo, lo que te ayudará a aprovecharlo al máximo. Por ejemplo, puedes optar por configurar alarmas para así recordarte tus planes de estudio, o usar un planificador de pared (como un calendario), que te ayudará a verlo cada vez que estés estudiando, marcándolo con las fechas más importantes (quizá con el avance del temario en función de que vayan pasando las semanas).
El tablón es fundamental para una buena organización y una adecuada planificación. De hecho, como manifiestan muchos especialistas, en realidad tener o no éxito en unas oposiciones es «la suma de la planificación, la dosificación y la constancia».
También es útil hacer una lista de tareas pendientes, quizá recogiendo aquel temario que deberías tener preparado para el final de la semana. Eso sí, establece límites de tiempo, especialmente antes de comenzar la sesión de estudio. Así, si no logras hacer algo en el período de tiempo establecido, puedes considerar si es mejor seguir adelante o empezar a trabajar con otra parte del temario.
Por otro lado, es aconsejable comenzar con 3-4 horas cada día, realizando algún descanso entre medias. De esta manera nos iremos acostumbrando al ritmo. Así, podemos optar por subir a 5 horas a los 3 meses de estudio, y a 6 horas a partir del cuarto mes.

4. Estudia paso a paso, y con calma
Las prisas no funcionan en el proceso de estudio. Por tanto, debes seguir todos los pasos adecuados -y recomendados- en cualquier proceso de estudio:
- Lectura. Especialmente cuando tenemos completo el temario, es necesario sentarnos tranquilamente y leerlo con calma.
- Subrayado. Es un paso verdaderamente sencillo, en el que subrayamos únicamente lo importante. De esta forma, nos será más sencillo quedarnos con lo importante.
- Resumen. Se convierte en el primer esfuerzo real, donde la motivación empieza a ser más importante. Es útil para resumir -y quedarnos- con lo más importante.
- Esquemas. Son útiles para reforzar aquello que hemos resumido, y además, es útil para recordar palabras e ideas clave.
- Memorización. Es cuestión de tiempo. Aunque es una fase dura, considerada como la de mayor sacrificio, debemos recordar que la constancia es la clave del éxito, especialmente a la hora de preparar -y aprobar- unas oposiciones.
Y, finalmente, debemos terminar con una etapa igual de importante: el repaso. Piensa que cada tema estudiado, y repasado, es un paso adelante hacia la meta que deseas conseguir, y un poco menos para alcanzar tu objetivo.



